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lunes, 28 de octubre de 2013

PARA ESOS JÓVENES QUE SE AUTODENOMINAN "DE IZQUIERDAS"

Para todos esos jóvenes que hoy claman contra Israel y contra su pueblo, un pequeño apunte històrico del compromiso del pueblo judío para con la libertad. Jóvenes que en las Brigadas Internacionales dejaron sus vidas en defensa de la legitimidad de un gobierno republicano y por la libertad de un pueblo. A sus descendientes, a sus familiares, a sus amigos, a su memoria, a todos ellos hoy en día negáis el pan y la sal, y el derecho a vivir en la tierra de sus ancestros de la que los trató de erradicar el imperialismo romano hace dos mil años.


Quien escribe estas palabras antesala del artículo confeccionado a partir de diferentes fuentes en la red, hoy está por encima de etiquetas de izquierda o derecha, de progresista o totalitario, de comunista o de fascista. Yo he aprendido, a lo largo de mi vida, a ver las cosas buenas y las cosas malas de cada una de las tendencias ideológicas, a tomar lo que de bueno tienen cada uno de esos extremos (porque en ambos hay de bueno) y a rechazar lo que de malo tienen (que también, en los dos, lo hay).

Sólo cuando el Ser Humano se supere a sí mismo y abandone el rebaño de voces tuteladas por oscuros pastores de alma sucia e interesada, podrá redimirse a sí mismo y empezar una nueva etapa de amor, de concordia y de fraternidad. Pero para eso, si es que acaso llega, aún falta mucho.

Por ello quiero mostraros que, para vuestra ceguera y falta de entendimiento, debemos mucho al pueblo de Israel. Y que es necio y criminal olvidar todos aquellos testimonios del pasado y creer a pies juntillas las mentiras con las que hoy en día nos bombardean desde los medios de comunicación condicionados por gente interesada y cuya voluntad ha sido comprada por quienes pretenden dominar al mundo en el nombre de una criminal religión llamada "islam", que casualmente significa "sumisión".






A comienzos de la Guerra Civil, en España vivían cerca de 6.000 judíos, la mitad de ellos había nacido en España o ya vivían allí antes de la proclamación de la Segunda República, la otra mitad se componía de refugiados que huyeron de Alemania ni bien el nazismo accedió al poder, en 1933 (en esa época España era uno de los pocos países que daban refugio a los judíos).

La mayor parte de estos judíos se establecieron en Barcelona donde crearon la Judischer Kulturbund ("Liga de la Cultura Judaica"), asociación cultural de izquierda, ligada al comunismo ortodoxo catalán.

Cuando tuvo lugar la sublevación nacional, muchos judíos, pertenecientes a la asociación deportiva judía Hapoel, se encontraban en España en la Ciudad Condal para participar de las Olimpiadas Obreras que se desarrollarían en oposición a las Olimpíadas de Berlín, organizadas por los nazis. Las olimpíadas no pudieron realizarse por el levantamiento de los rebeldes, y los jóvenes del Hapoel estuvieron entre los primeros en ofrecerse como voluntarios para combatir contra Franco.

Un significativo número de judíos, en su mayor parte comunistas y miembros del partido revolucionario Bund, se enroló en las Brigadas Internaciones. Ni bien estalló la guerra el Gobierno de la República buscó el apoyo para su causa tanto de personas como de instituciones judías, por lo que nombró a algunos judíos como sus representantes en el exterior. Uno de ellos fue el escritor Max Aub, judeoalemán nacionalizado español con el expreso objetivo de obtener el apoyo y los contactos necesarios de la gran colonia judía de Francia, fue designado agregado cultural a la Embajada de España en París, ciudad que se había convertido entre 1937/38 en el centro de las organizaciones de lucha contra el antisemitismo y el racismo. Fue muy importante la tarea desarrollada por Max Aub a favor del gobierno republicano.

La idea de crear una unidad militar judía fue sugerida en un principio por Albert Nahumi (su verdadero nombre era Ariel Weits) a Luigi Longo, uno de los organizadores de las Brigadas Internacionales. Nahumi era un comunista francés que formaba parte del grupo de 14 judíos que partieron de París en octubre de 1936. Nahumi era un representante de la Comisión judía del Comité Central del Partido Comunista Francés.

La idea se discutió largamente en París en julio y agosto de 1937 con André Marti, comunista francés y comandante de las Brigadas con base en Albacete. Y se decidió que Jacques Kaminsky, lider comunista francés, viajara a España a discutirlo con el mando de las Brigadas Internacionales y los mandos judíos de las unidades. Las conversaciones llegaron a buen término.

Longo comunicó el entusiasmo de esta propuesta en la introducción de la obra de Gina Medem: Los judíos voluntarios de la libertad en la guerra civil de España, publicado en 1937.

Se permitió a Nahumi que hiciera una llamada a los voluntarios judíos que estaban en las distintas unidades para que formaran una unidad exclusivamente judía. Pero según Longo el idioma sería una dificultad. Nahumi murió durante las acciones registradas en Madrid en 1937.

También fue designado José Máximo Khan, como cónsul en Atenas que tenía la misión expresa de obtener el apoyo de la muy importante comunidad sefaradí, especialmente de la residente en Salónica. A pesar de todos los problemas ocasionados por la Guerra Civil, los representantes del gobierno republicano estuvieron presentes en los distintos congresos sobre el antisemitismo y también en los congresos sefardíes.

En 1938 se realizó en Amsterdam el Congreso Mundial Sefardí. Auspiciados por el gobierno republicano, asistieron dos representantes de la comunidad judía de Barcelona, Edmundo Graenbaum, presidente de la Comunidad y Menahem Coriat Bendahan, profesor de estudios talmúdicos del Instituto hispano- marroquí, presidente de la Corte Rabínica de Barcelona y funcionario del Estado como agregado de la Dirección General de Marruecos y Colonias y un leal sostenedor de la causa de la República. Esto les había ocasionado grandes problemas a su familia y a él. Su discurso, en hebreo y castellano, fue muy aplaudido, defendió al gobierno republicano porque entre otras cosas  permitía el desarrollo normal de la vida judía en su territorio. Obtuvo importantes apoyos para la República y al finalizar el congreso, su vicepresidente, N. Ovadia le escribe al vicepresidente de ministros “El consejo ha escuchado no sin emoción el informe del Sr. Coriat exponiendo que en la España republicana los israelitas gozan de la mayor libertad de conciencia y practican libremente la religión mosaica. No puedo, por ello, reservando en calidad de gran rabino, dejar de hacer llegar  la expresión de todo mi reconocimiento".

El mundo judío ofreció un gran apoyo a la República , especialmente el intelectual, de dos maneras: a través de la prensa judía, mayoritaria en el apoyo a los republicanos,  y la segunda a través de las Brigadas Internacionales. El mundo judío intelectual y la prensa judía se sumaron al apoyo a la República, a la que consideraba como un baluarte en la defensa de la libertad. Numerosos periódicos judíos apoyaban la causa republicana. En casi toda la prensa judía y especialmente en la de los judíos alemanes el apoyo estaba basado en la conciencia que se tenía del conflicto que se debatía en la Guerra Civil. En un periódico de judíos alemanes  expatriados “Judische Revue” de 1937 se decía: “El antisemitismo está afilando sus armas contra los judíos en una conspiración internacional”. La expresión de esta opinión fue demostrada a través de la llegada de voluntarios judíos de la mayoría de los países, donde también había grupos de judíos sefardíes, sionistas, socialistas, comunistas etc.

La prensa fascista italiana así como la nazi, denunciaba sistemáticamente el fuerte apoyo judío a la causa republicana. Así se denuncian a familias judías inglesas por haber contribuido económicamente para sostener al bando republicano, entre ellos se denunció a Henry Strakoch, presidente del periódico The Economist.  

La Compañía judía Botwin , de cuyos 152 brigadistas solo sobrevivieron 86, fue creada a finales de 1937. El 12 de diciembre, Farol Guzmán, comandante de la segunda compañía del Batallón Palafox9 perteneciente a la XIII Brigada Dombrowski, fundó la unidad judía con el nombre de Botwin, en recuerdo del judío polaco comunista Naftali Botwin condenado a muerte por la policía política polaca en 1925.

 Un orden del día del Estado Mayor de la XIII Brigada Dombrowski comunicaba: " El 12/12/1937 la Compañía judía Botwin se ha unido a nuestra gloriosa familia de combatientes antifascistas que comprende combatientes polacos, alemanes, bielorusos, judíos, españoles y de otras nacionalidades. Más allá de las diferencias nacionales o de las convicciones políticas, lo que nos une es la lucha contra el fascismo. En la lucha por nuestra y vuestra libertad, se dan la mano los antifascistas de todos los países del mundo. Entre los voluntarios de las Brigadas Internacionales, en particular de la Brigada Dombrowski, los voluntarios judíos se han hecho notar por su heroísmo y su espíritu de sacrificio en la lucha contra el fascismo. Para honrar la memoria de los combatientes judíos caídos sobre el campo de batalla, hemos decidido que la segunda compañía del heroico batallón Palafox desde hoy se llame Compañía Judía Botwin. A nosotros nos es caro el recuerdo de Naftali Botwin, el obrero judío polaco que sacrificó su vida por la lucha contra el fascismo. Su nombre es símbolo de la lucha de las masas populares judías, símbolo de la solidaridad internacional y de la fraternidad entre los pueblos."

Durante los nueve meses de existencia de la Compañía Botwin, sus comandantes fueron muertos o murieron rápidamente a consecuencia de sus heridas durante las acciones de combate. Además de los judíos, desde el comienzo militaban en la Compañía Botwin polacos, españoles, un griego y un italiano. En seguida se incorporaron a la compañía dos árabes que comprendían el idish, provenientes de Palestina. Eli Abdul Halak, inscripto en el Partido Comunista de Palestina, encarcelado varias veces por la autoridad del Mandato Británico, una vez llegado a España había manifestado su deseo de combatir en la unidad judía, el otro fue Fawzi Nabulsi, caído en batalla como soldado de la Compañía Botwin.

Tras el periodo de “instrucción” en Casa Ibáñez, la compañía y los refuerzos llegados de Paris fueron enviados al frente de Extremadura, donde entraron en acción por primera vez. La ofensiva fue desastrosa y la compañía sufrió enormes pérdidas: de 120 hombres solo sobrevivieron 20.

Según el relato de Stein, al inicio de la ofensiva, el comandante Karo, Gutman fue reemplazado por un oficial español. Se proporcionó armas solo a 10 hombres de la compañía, y el resto tuvo que cavar refugios –incluso con las manos- para soportar el bombardeo enemigo. Otro veterano, Wuzek, señala que no solo tenían carencia de armas, sino incluso de ropas. A pesar de esta situación, la Compañía estaba situada justo en el centro de las líneas republicanas y recibió todo el rigor del ataque de las tropas nacionales.

Tras la batalla en Extremadura, la compañía de la cual solo quedaban 18 judíos, fue reforzada con elementos españoles y polacos. El comandante Gutman, murió durante la batalla y fue reemplazado por el polaco Tadeus Shliakhta. La Compañía fue enviada al Frente de Aragón, donde pasó a ser dirigida por Leon Rubinstein y a donde llegaron nuevos voluntarios judíos y se incorporaron también más españoles.
La Compañía participó en las batallas de Belchite, Lesera y Caspe. En esta ultima Rubistein y Misha Reger –comisario político- fueron heridos. El lugar de Rubistein fue ocupado por Galant. Tras la batalla, la Compañía fue enviada a tomar posiciones cerca de Lérida. En este momento Moshe Safir, quien era capitán en la Brigada Lincoln, pasó a ser nuevo comandante de la Compañía. Se incorporaron nuevos voluntarios sumando una fuerza de 120 hombres. Durante la batalla de Lérida, Safir fue herido de gravedad y murió. Su lugar fue ocupado por Emmanuel Mink.

Alrededor del mes de abril la Compañía fue trasladada al Ebro, estableciendo sus posiciones en Pradel, donde permanecieron hasta julio de 1938. Mink fue trasladado –en realidad enviado a un curso de entrenamiento para oficiales- y sustituido por Moshe Halbersberg, antiguo miembro de la Legión Extranjera. La Compañía recibió más personal judío y español. Durante la Batalla del Ebro, Halbersberg cayó en combate, Mink ocupó de nuevo el mando de la compañía.

En la primavera de 1938 estaban luchando en el frente de Aragon, en la zona del Ebro. El presidente de la Generalitat –Lluis Companys- los recibió con éstas palabras: “Esta Compañía, en cuya bandera están bordadas las letras hebreas, forja un eslabón de oro en el combate de la España Republicana junto al capítulo judío de nuestra historia brutalmente cortado por la Inquisición Católica”

El valor de la Compañía Botwin era conocido en el frente, lo que les hizo merecedores del nombre: “Di royte teyvelonim”, esto es: diablos rojos.

 El  21/9/1938, durante la batalla del Ebro, la Unidad Botwin fue vencida por la superioridad de las fuerzas enemigas. Todos los sobrevivientes fueron hechos prisioneros, los voluntarios judíos fueron asesinados en el campo de batalla por los legionarios de Franco mientras otros fueron llevados a un campo de prisioneros de guerra.

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