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domingo, 22 de septiembre de 2013

¿TIENEN HIJOS? IMAGÍNENSE EN ESTA SITUACIÓN, Y LUEGO OPINEN.



Al Shabab, la marca de Al Qaeda en el cuerno de África, ha vuelto dejar su huella, esta vez, en Nairobi, donde una decena de hombres armados han participado en un tiroteo en un centro comercial en el que han muerto al menos 30 personas y unas 50 han resultado heridas.

El grupo dice haber actuado en represalia por la presencia de las Fuerzas Armadas de Kenia en Somalia, en el marco de la misión de la ONU de apoyo al Gobierno contra las milicias islamistas como Al Shabab.

En un aparente esfuerzo por subir la moral de la insurgencia islamista tras la muerte de su fundador, Osama bin Laden, Al Qaeda anunció en febrero de 2012 que Al Shabab se había unido a sus filas.

El Gobierno somalí aseguró entonces que cientos de combatientes extranjeros se habían unido a los rebeldes procedentes de Afganistán, Pakistán, la región del Golfo, e incluso naciones occidentales como EEUU y Gran Bretaña.

No obstante, la realidad para Al Shabab es que, a pesar de lo sangriento de sus ataques, se encuentra en su peor momento desde que conquistó Somalia tras la caída de la Unión de Tribunales Islámicos en 2006. Las tropas de la Unión Africana (ugandeses y burundeses) han empujado a los yihadistas no sólo fuera de Mogadiscio, sino que les ha arrebatado sus dos bastiones de Merca y Kasmayo.

Sus vías de financiación están al límite. Entregada ya su principal fuente de dinero en 2010, el bullicioso mercado de Bakara (lugar en el que los estadounidenses perdieron dos helicópteros Blackhawk en 1991 y 19 soldados), los shababs ocupan hoy apenas una franja de terreno desértico entre la región de baja Shabelle y la frontera con Kenia. Las bases piratas están destruidas o vigiladas, el tráfico de kat, la droga local, está en manos de otros señores de la guerra y ya no controlan el lucrativo negocio de la gestión de residuos tóxicos, que sirvió para que la camorra napolitana envenenara esa parte del Índico pagando comisiones a la franquicia yihadista.

Su única fuente de ingresos, al margen del dinero que le envíe la matriz de Al Qaeda, es la venta de carbón vegetal para cocinar a base de árboles quemados, que contribuye aún más a la desertización de esta zona del cuerno de África castigada con hambrunas bíblicas.

FUENTE: DIARIO EL MUNDO (ESPAÑA)






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