El 6 de agosto de 1945 EE UU llevaba a cabo el lanzamiento de la primera bomba atómica, contra un objetivo civil; el resultado fue que la ciudad de Hiroshima quedó borrada de la faz de la Tierra, causando 140.000 muertos. Un segundo ataque realizado el 10 del mismo mes sobre la ciudad de Nagasaki, con 80.000 muertos, obligaba a Japón a una rendición inmediata.